Noruega y Suecia son dos de los países con legislación más restrictiva en cuanto al consumo y venta de alcohol.
Sin embargo, no han podido evitar que la mayoría de los suecos compren enormes cantidades de bebidas alcohólicas en los free shops de barcos y aviones cuando viajan al exterior.
Otra alternativa, utilizada en gran medida por los jóvenes para burlar las disposiciones es viajar hasta la frontera con Alemania y comprar allí bebidas para luego revenderlas a amigos y conocidos.
También hay quejas de la Unión Europea, que se opone a los monopolios estatales y a las trabas de venta de vinos franceses y españoles por ejemplo. Incluso ha habido casos polémicos de personas que, apoyadas en la libre circulación de productos por el bloque europeo, adquieren bebidas alcohólicas en otros países a través de internet.
En Suecia, sólo los locales estatales bajo el logo de Systembolaget pueden vender alcohol. En su página web se pueden buscar los productos bajo distintas categorías: vinos, whisky, coctail y otras bebidas alcohólicas. También se permite la búsqueda por procedencia del producto y por tipo de embalaje. También hay recomendaciones sobre el alcohol y la salud y un mapa con las tiendas por barrios. Además, ofrecen aplicaciones para dispositivos móviles.
