REVISTA IDIOMANÍA : NOTAS
 
Entre sospechosos y sospechados.
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La  enseñanza  instrumental  del léxico
en español
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ENTRE SOSPECHOSOS Y SOSPECHADOS. Por Miguel Wald.

Quien fuera jefe de redacción de IDIOMANIA vuelve a opinar sobre las dificultades que nuestra lengua debe enfrentar a diario, y nos pide que defendamos al castellano... de sus hablantes.

Desde el vamos, de movida nomás, quiero decirle que si usted es un/una purista de la lengua, no siga leyendo. No hará más que amargarse la vida, y no es para eso que usted compra IDIOMANIA, creo. Si, en cambio, no está muy seguro sobre su posición lingüística al respecto, venga, arrímese y tómese unos mates conmigo mientras le cuento lo que me pasa.
Por otra parte, si a usted no le gustan las comas o los paréntesis, ahórrese tiempo de lectura; a mí me apasionan las aposiciones, y no me alcanza el uso, de manera que abuso (y a conciencia). Si lo desea, puede omitir en su lectura los textos entre paréntesis (así, además, terminará más rápido); si no, seguramente no le quedará más remedio que volver atrás para recordar cómo venía la frase (a mí mismo me pasa mientras escribo).
En fin, que todavía no llegamos al principio... Hechas las advertencias preliminares, vaya la nota, que, ahora sí, empieza así:

Dice el doctor que, en la actualidad, se encuentra en grado sumo preocupado por la invasión de voces anglicadas en el habla castellana. Dice el doctor que, en la Buenos Aires de hoy, lo que no es fashion es cool, y, si no, "te hago fuck you" (acción que consiste en un gesto con un dedo... y nada más -en la Buenos Aires de hoy). Antes era otra cosa, dice el doctor. Antes, hablábamos en la vera lengua cervantina. Es cierto que, hace ya más de un cuarto de siglo, los adolescentes de entonces nos resistíamos a usar, por ejemplo, la palabra rock, y, en su lugar, hablábamos de "música progresiva". Pero, por entonces, ese tipo de música era in, y se iba a bailar a los night clubs, en donde el whisky se tomaba on the rocks. Y la música beat siempre fue la música beat. Esto, por mencionar apenas un par de ejemplos que vienen a mi memoria de inmediato. Pero, de eso, el doctor no se acuerda. Dice el doctor que, ya que de teens hablamos, le preocupa también la jerga empobrecida de este grupo etario (¡qué palabra espantosa, doctor!), y afirma que los adolescentes parecen ser todos "boludos" (al menos, en la Buenos Aires de hoy), ya que ésa es, en apariencia, su cuasi-única forma de denominarse los unos a los otros; o, más precisamente: boló. Me permito recordarle al doctor, que parece haberlo olvidado, que todos nosotros éramos y somos "che", y que tampoco teníamos otra forma de referirnos al otro, excepto por su nombre o apodo, costumbre que también sobrevive entre los adolescentes de hoy. Tan preocupado está el doctor por señalar anglicismos, que, por otra parte, siempre existieron (aunque, verdad es, tal vez hoy sean más, muchos más), que no percibe que el empobrecimiento de nuestra lengua viene también desde muchos otros ámbitos. Cambiemos, entonces, el ángulo de la información (quiero decir, dejemos de ser obtusos e intentemos ser un poco más agudos), "prendamos" la TV y prendámonos "a" ella.

Quédese en la tele para ver
Jeremías está sentado frente a la caja inteligente, que logra que muchísimos bobos no puedan dejar de mirarla. El aire transmite hasta donde estoy yo (escribiendo esto frente a mi otra pantalla y sufriendo porque es mi propio hijo quien se somete a semejante tortura, convencido de que se trata de un goce celestial o algo así) la voz de un locutor, o animador, o conductor, o comunicador (como les gusta autodenominarse en la Buenos Aires de hoy), que, desde un canal porteño, y no sé a santo de qué, clama: "No. Autodidacta es una cosa y autóctono es otra muy distinta". Bravo, pienso, alguien que se preocupa por la claridad y la precisión lingüística en la tele. Pero el energúmeno (si se me disculpa el elogio) no se detiene ahí, y explica: "Usted es autóctono del Paraguay, por ejemplo". ¡¿Qué?! ¡¿Autóctono del Paraguay?! Y, sí... probablemente, ese señor "autóctono del Paraguay", que extrañamente vive aquí, sea en lugar de un inmigrante un importado, o algo así.
Pero el doctor no ve ni escucha estos programas del mediodía: prefiere los noticieros (pido disculpas, pero mi castellano carece de las voces noticiario o noticioso; si las necesitan, pueden recurrir al DRAE, en el cual, les aseguro, están).
El doctor se quita la corbata mientras un hombre que lo mira fijamente desde un decorado típico de programa de noticias le dice: "Con respecto del clima...".
Por suerte, la imagen pasa rápidamente a otra persona. Tal vez su castellano sea algo mejor. Parada frente a un mapa, la meteoróloga afirma: "Caluroso por la tarde, la probabilidad de lluvias".
Perdón, pero... ¿qué pasa con "la probabilidad de lluvias"? ¿No será "probabilidad de lluvias", así, sin artículo? ¿O acaso querrá decir que "la probabilidad de lluvias... es muy alta", y yo soy el miope cerebral que no lo entiende? Sí, debe ser esto último. (Correctoras: ni se les ocurra reemplazar por "debe de ser"; será más puro, pero no es un piedra que yo pueda o quiera arrojar. Y, además, mi castellano tampoco lo incluye.)
Decía que, seguramente, soy yo quien está en un error, ya que, cuando el doctor cambia de canal y empieza la transmisión de un partido de fútbol, un señor de esos que portan micrófono y usan corbata para hablar de jugar a la pelota afirma, sonrisa en ristre: "El gusto de saludarlos", y parece que sólo yo me quedo esperando saber qué pasa con ese gusto. A veces la cosa llega más lejos: "El gusto en saludarlos". Y le aseguro, Macaya, que yo no estoy crazy, y que los guys de "la tele" hablan así.
Pero, bueno... son casi iletrados, sonríe para sus adentros el doctor mientras espera que comience su "programa político" predilecto. Allí estarán, hoy, montones de doctores que, como el doctor, conocen la lengua. A la vinagreta, doctor, a la vinagreta, porque la otra parece que la tienen llena de cartón y yeso universitarios... y de errores, como cuando enarbolan, muy sueltos de cuerpo, sus "De acuerdo a lo que usted dice...", por ejemplo.
Y no, mi estimado doctor, no, de ninguna manera, de acuerdo a... nada. En todo caso, mi estimado doctor, será de acuerdo con, ¿me entiende? De acuerdo con. ¿O acaso usted no está de acuerdo conmigo? Si no lo está, permítame decirle que no he de considerarlo mi amigo, aunque, otra vez desde su universidad, venga y me diga que lo que dice es en base a argumentos muy firmes. Porque si sus argumentos los tiene en la base, en vez de tenerlos sobre ella, nunca estarán bien fundados, y sólo los rodeará el cemento de los cimientos. ¿Me entendió? ¿Se lo digo más clarito y sin juegos de palabras, doctor? No se dice en base a, aunque lo digan todos; se dice sobre la base de, o a base de, si prefiere; pero hágame un favor, no me venga más con sus en base a. O, si me viene, no me jorobe más (perdón, quise decir "confunda", pero ya estoy un poco irritado, ¿sabe?) con que lo que usted quiere es defender el castellano, doctor, porque no le creo. Porque si usted dice que hay un quía "sospechado" de no sé qué, en vez de decir que es "sospechoso" o que está "acusado" de vaya a saber qué, entonces sí que no se entiende ni jota, y no hablamos el mismo idioma. ¿Me entiende, doctor? ¿Va viendo pa' dónde apunto con todo esto? Lo que le quiero decir es que si quiere defender el castellano, pero lo quiere defender en serio, defiéndalo de todo, y no sólo de los anglicismos.
 
Y si no, doctor, fíjese un poco desde dónde está hablando, bájese un cachito del caballo, sacúdase el bronce de los hombros, que todavía le queda grande (eso otro no es bronce, doctor, es de paloma), y tratemos, juntos, de pelear por una cultura que se exprese y se refleje en un idioma. Pero si lo único que tenemos es ese idioma, cristalizado y terminado además en una época que definitivamente no es ésta, y para rechazar posibles aportes de otra lengua (muchas veces, coincido, innecesarios) nos parapetamos tras los viejos errores de la propia y sólo vemos la paja en el ojo ajeno, pena me da. Y disculpe. Y buenas tardes.

Recuadros:
* En la Buenos Aires de hoy, lo que no es fashion es cool, y, si no, "te hago fuck you".
* Hace ya más de un cuarto de siglo, la música beat era in, se iba a bailar a los night clubs y se tomaba whisky on the rocks.
* Si usted dice "sospechado" en vez de "sospechoso" o "acusado", entonces sí que no se entiende ni jota.